Un barullo se había generado en el recinto. Cada uno de los presentes rodeó al maestro que pacientemente esperaba que todos lleguen antes de empezar a hablar. Pasó un tiempo (o no) y todos estaban listos, casi ansiosos de escucharle. Era evidente que tenía algo muy importante que anunciar...
Lo que ocurrió despúes ha sido contado de varias maneras. He aquí una de ellas, menos conocida, pero que también ha perdurado en los anales de la historia:
-Estimados. Desde un principio hemos descripto los elementos básicos, algunos de ellos componentes esenciales de vuestra existencia. Hemos visto que combinaciones precisas de esos elementos constituyen todo el universo, pero que la síntesis se vuelve más complicada a niveles que ustedes no podrian comprender.
Apareció una imagen, parecía una bahía tropical, y una serie de charcos con agua estancada cerca de la playa.
-Hoy quiero mostrarles un nuevo producto. Como ustedes pueden observar se trata de un mero trozo de barro seco, carroña animal, sangre coagulada y algún que fluído animal. Diganme ustedes, que es lo que parece?"
Los asistentes, destacados por su obediencia e inteligencia pensaron un momento hasta que alguién se atrevió a contestar.
-Eso... eso es sumamente complicado! Es una chorrera de cadenas de carbono moviéndose en un potencial global generados por todas ellas! No tiene ningún sentido!.
El maestro esbozó una sonrisa.
-Ah, siempre has sido un genio. Si, son cadenas de carbono, y efectivamente, se mueven tan aleatoriamente que sus mentes no las pueden seguir, en apariencia no tiene sentido crear algo tan azaroso y complicado, pero dejenmes mostrarles algo, y es por esto que los llamé hoy.
La imágen de las cadenas de carbono fueron reemplazadas por símbolos matemáticos irreproducibles.
-Esto, es la representación matemática de la que se queja el Genio, sumamente compleja y tediosa de interpretar. Pero si proponemos este cambio de variables se sorprenderán...
Esperó unos segundos mientras se desvanecía la imagen y apareció otra. Efectivamente todos quedaron boquiabiertos. Uno de los obedientes exclamó
-Pero.. pero eso se parece a una forma de vida!!!.
El maestro sonrío.
-Exacto! Mediante este cambio de variables toda la estructura azarosa y compleja de las cadenas de carbono se pueden ver como una nueva forma de vida, que denominé "Humanos".
Todos los presentes aplaudieron y vitorearon excepto uno. El genio, calladito y mirando de reojo al maestro habló.
-Eso... es una gran mentira! Si lo único que has hecho es un cambio de variables! Matemáticamente seguro que están vivos pero no tiene sentido!!
Pero a nadie parecía importarle. Todos los obedientes festejaban, casi reverenciando esa nueva forma de vida. Un incomprendido genio se alejó del grupo y caminó alejándose, ya jamás volvería. Desapareció del recinto mientras gritaba:
"Yo sé que estoy hecho de fuego, y sé que estoy vivo, pero no he visto nunca ningún humano, no son más que el producto de vuestra imaginación, meras excitaciones colectivas de cadenas de carbono. Yo! Que estoy hecho de fuego!! Reverenciando a un cambio de variables..."
viernes, agosto 14, 2009
jueves, octubre 23, 2008
Microrelato
Mi mayor error fue convencer a Dios de proseguir con el proyecto Génesis... y aqui estoy, todavía esperando el Apocalipsis.
martes, julio 15, 2008
Carta Espacial
Favor de entregar a Rose, donde quiera que se encuentre al momento de recibir esta carta...
Estimada Rose:
Mi nombre es Han de Beta Centauro, sé que te parecerá raro recibir noticias mías por este medio, tal vez ni siquiera me recuerdes al momento de leer estas líneas...
Estuvimos en contacto unas quince veces durante ocho años terrestres unos 8215 años despúes de vuestro último período de glaciación.
Esporádicamente y con poco tiempo de advertencia, se abríeron agujeros de gusano entre tu mundo y el mío a través de los cuales nos podíamos comunicar instantáneamente.
Establecimos una relación de amistad intermitente a merced de las frías leyes físicas de los agujeros. Una sincronización de funciones de onda que no siempre se daba cuando sentíamos necesitarla.
A esta altura ya me habrás recordado, caso contrario no tiene sentido seguir explayándome.
En este momento ha comenzado una guerra civil en nuestro planeta y es mi deber como caballero pelear por mi hogar. Estoy embarcandome hacia el campo de batalla y no sé si volveré. El agujero de gusano está cerrado y esta es la única manera que encontré de enviarte este mensaje, tal vez el último.
La última vez que hablamos antes de escribir esta carta llenaste de lágrimas tu rostro mientras intentabas explicarme lo que ustedes, hombres de la tierra, denominan amor. Te habré contado ya que desde pequeño me enseñaron a seguir luchando aún viendo como mis aliados caían en batalla. Así pues mi mente moldeada con instrucción lógica y guerrera no ha sido capaz de concebir tal estado mental de simbiosis con otro ser racional. Investido en mi brillante armadura no me fue posible, en ese momento, entender completamente tu mensaje.
Ojala que te llegue esta carta, y que sepas que finalmente he entendido tus palabras. Con lágrimas en los ojos me someto ante las leyes de la física y sé que nunca podremos vernos. Pero mantengo la esperanza, al menos de regresar vivo y volver a verte cuando el ordenador del universo así lo disponga.
Te envío mis mejores deseos de felicidad y prosperidad. Que encuentres en tu mundo lo que no has podido encontrar a varios años de distancia.
Sueño con un universo en el cual la velocidad de la luz sea mucho más pequeña, tal vez en esa realidad podría haber llegado hasta tu Tierra y encontrarte.
Desde la estación espacial Hadar... tu leal caballero Han.
sábado, abril 05, 2008
Bucle
En cierto momento aparecieron tres hombres que estaban desayunando en un bar. Uno de ellos dio un sorbo a una taza que tenía en la mano y exclamó:
-¡Ah, me quemé!
- Te dije que estaba caliente. Pero bueno, Imbécil no se hace, se nace - Le contestó el segundo hombre
- Para que el comentario sea sarcástico debería tener una base lógica, no una rima. - Protestó.
- Primero que nada, no se necesita de una base lógica y segundo, si es lógico.
- ¿Qué cosa? ¿Qué los imbéciles nacen así?
- Por supuesto. ¿Has visto acaso a una persona adquirir la imbecilidad?
- Uno no puede cuantificar la imbecilidad!. Solamente se trata de una sucesión continua de decisiones equivocadas que se asientan en un estado mental y característico de la persona.
- Bajo ese supuesto podrías, a modo de experimento, adoctrinar a un niño para que sea un imbécil.
- Los niños no son imbéciles, ellos interactuan con el mundo que los rodea para aprender y educarse, que nosotros no aprobemos sus costumbres es una mera convención.
- Si, si, incendiar una casa por jugar con fuego es educarse...
- En ese caso la imbecilidad es de quien dejó el fuego a disposición del niño.
- Entonces esa decisión define al imbécil?
- Por supuesto
- Pero las decisiones no siempre determinan dos estados posibles.
- Vale, vale, como mínimo dos, pueden ser muchos.
- ¿Cabría pensar en un grado de imbecilidad?
- Tal vez...
-Pero una decisión desenvuelve dos o más caminos. Y cada camino tiene sus propias decisiones. Luego la imbecilidad no es más que una ramificación fractal
-De nuevo con los fractales...
- Callense de una vez - Gritó el tercer hombre, que había permanecido callado hasta ese momento
Los otros dos se le quedaron mirando.
-¿Y a ti que te pasa?
-Nada en particular, solo estoy harto de sus discusiones vanas. Sin rumbo, sin dirección, sin sentido.
- ¿Se podría tener sentido sin dirección?
- Podrias tener una dirección aleatoria
- ¿Pero como diablos defines el sentido?
- ¡Basta! - Gritó de nuevo.
- Repito. ¿Qué te pasa? - Dijo el primer hombre
- ¿Qué te acontece? - Acotó el segundo
Suspiró para replicar la pregunta y sugerir que las preguntas no son equivalentes, pero se contuvo.
-Van a pensar que estoy loco.
- ¿Te ha importado alguna vez lo que pensemos? - Dijo el segundo hombre.
El tercero sonrió.
- Vale, vale. Tuve un sueño muy extraño. Yo entraba en un bucle y no sabía como salir de él.
- Y de qué trataba ese sueño? - preguntó el primer hombre.
- En cierto momento aparecieron tres hombres que estaban desayunando en un bar. Uno de ellos dio un sorbo a una taza que tenía en la mano y exclamó: "¡Ah, me quemé!"
-¡Ah, me quemé!
- Te dije que estaba caliente. Pero bueno, Imbécil no se hace, se nace - Le contestó el segundo hombre
- Para que el comentario sea sarcástico debería tener una base lógica, no una rima. - Protestó.
- Primero que nada, no se necesita de una base lógica y segundo, si es lógico.
- ¿Qué cosa? ¿Qué los imbéciles nacen así?
- Por supuesto. ¿Has visto acaso a una persona adquirir la imbecilidad?
- Uno no puede cuantificar la imbecilidad!. Solamente se trata de una sucesión continua de decisiones equivocadas que se asientan en un estado mental y característico de la persona.
- Bajo ese supuesto podrías, a modo de experimento, adoctrinar a un niño para que sea un imbécil.
- Los niños no son imbéciles, ellos interactuan con el mundo que los rodea para aprender y educarse, que nosotros no aprobemos sus costumbres es una mera convención.
- Si, si, incendiar una casa por jugar con fuego es educarse...
- En ese caso la imbecilidad es de quien dejó el fuego a disposición del niño.
- Entonces esa decisión define al imbécil?
- Por supuesto
- Pero las decisiones no siempre determinan dos estados posibles.
- Vale, vale, como mínimo dos, pueden ser muchos.
- ¿Cabría pensar en un grado de imbecilidad?
- Tal vez...
-Pero una decisión desenvuelve dos o más caminos. Y cada camino tiene sus propias decisiones. Luego la imbecilidad no es más que una ramificación fractal
-De nuevo con los fractales...
- Callense de una vez - Gritó el tercer hombre, que había permanecido callado hasta ese momento
Los otros dos se le quedaron mirando.
-¿Y a ti que te pasa?
-Nada en particular, solo estoy harto de sus discusiones vanas. Sin rumbo, sin dirección, sin sentido.
- ¿Se podría tener sentido sin dirección?
- Podrias tener una dirección aleatoria
- ¿Pero como diablos defines el sentido?
- ¡Basta! - Gritó de nuevo.
- Repito. ¿Qué te pasa? - Dijo el primer hombre
- ¿Qué te acontece? - Acotó el segundo
Suspiró para replicar la pregunta y sugerir que las preguntas no son equivalentes, pero se contuvo.
-Van a pensar que estoy loco.
- ¿Te ha importado alguna vez lo que pensemos? - Dijo el segundo hombre.
El tercero sonrió.
- Vale, vale. Tuve un sueño muy extraño. Yo entraba en un bucle y no sabía como salir de él.
- Y de qué trataba ese sueño? - preguntó el primer hombre.
- En cierto momento aparecieron tres hombres que estaban desayunando en un bar. Uno de ellos dio un sorbo a una taza que tenía en la mano y exclamó: "¡Ah, me quemé!"
martes, enero 01, 2008
Adios querido amigo
Cuando volví a casa tras varios meses sabía que iba a encontrar cambios rotundos.
Me alegré de ver mi habitación intacta. Días antes de irme ya planeaban derrumbarla y darle un mejor uso. "Se puede hacer un salón comercial", decía mi padre. "La podría convertir en mi segundo bunker", acotaba mi hermano. Así que cuando me fui la miré con aires de cariño como si fuese la última vez.
Esperaba encontrar una nueva distribución de los objetos cotidianos y también un cambio de actitud en mis allegados.
Encontré la cerradura cambiada, mi computadora desarmada, "Total, ya no la usas, ¿No?", mi cama tendida, el escritorio sin tierra. Eran muchos cambios, pero supe llevarlos. Excepto uno, crucial, que cambiaría mi vida para siempre.
Entré al baño y pegué un grito desgarrador. Tenía el mismo olor a baño, pero el inodoro había cambiado. "No pueden haber cambiado el inodoro!", exclamé. Asustada llegó mi madre a ver que me había pasado y repetí mi indignación. "Si, es que el otro se rompió y pusimos otro. Pero el roñoso lo puso mal", llamese roñoso a cualquier mamífero que haga algo que a mi madre no le gusta. Con humildad digo que hasta yo he entrado en esa categoría...
Pero volviendo a la tragedia, habían cambiado el inodoro. El gran inodoro. Yo estaba orgulloso de ese inodoro. Si ustedes, estimados lectores, supieran las cagadas que aguantó ese inodoro derramarían lágrimas de solo leer estas líneas. No importaba si además arrojabas papel higiéncio, cabellos, chicles o cualquier otra sustancia mas o menos hidrodegradable, siempre pasaba.
Hace varios años, durante una asado, fue asediado por salvajes que no mostraban el menor aprecio por el trono ajeno. Cuando tiré la cadena, escuché un pequeño ruido, pero el inodoro se portó impecablemente y con mucho esfuerzo pasó lo que tenía que pasar.
Durante mi vista a Turquía tuve una discusión con amenos lugareños sobre si sus baños eran mejores que los nuestros. Aludieron higiene y mejor postura del usuario. Pero yo lo defendí a muerte. "Yo tengo un inodoro que no se atasca nunca...", dije nostálgico con una sonrisa de oreja a oreja.
Miré con desprecio el nuevo espécimen. Tenía su propia mochila con agua y el botón para tirar la cadena carecía de función. Traté de usarlo, no tenía alternativa, pero no era lo mismo. Ni bien terminé apreté el botón antiguo como un reflejo de mi infancia. Nada ocurrió. Se me partía el corazón mientras buscaba la palanca en la mochila y luego aproveché el lavatorio para lavarme la cara y disimular mis lágrimas.
Salí del baño y continué caminando hasta el depósito. Allí le encontré, partido en dos, su cadáver a la interperie sin ningun tipo de misericordia.
Me paré frente a él y lo miré por última vez. Sabía que no me atrevería a pasar de nuevo por ese lugar.
Entonces, respiré profundamente y le hablé:
Adios, querido compañero, me acompañaste en las buenas y en las malas. No te importaban mis berrinches, ni los días que te evitaba, ni los que te usaba en exceso. Siempre estabas ahi cuando te necesitaba y permanecerás por siempre en mis recuerdos.
Me alegré de ver mi habitación intacta. Días antes de irme ya planeaban derrumbarla y darle un mejor uso. "Se puede hacer un salón comercial", decía mi padre. "La podría convertir en mi segundo bunker", acotaba mi hermano. Así que cuando me fui la miré con aires de cariño como si fuese la última vez.
Esperaba encontrar una nueva distribución de los objetos cotidianos y también un cambio de actitud en mis allegados.
Encontré la cerradura cambiada, mi computadora desarmada, "Total, ya no la usas, ¿No?", mi cama tendida, el escritorio sin tierra. Eran muchos cambios, pero supe llevarlos. Excepto uno, crucial, que cambiaría mi vida para siempre.
Entré al baño y pegué un grito desgarrador. Tenía el mismo olor a baño, pero el inodoro había cambiado. "No pueden haber cambiado el inodoro!", exclamé. Asustada llegó mi madre a ver que me había pasado y repetí mi indignación. "Si, es que el otro se rompió y pusimos otro. Pero el roñoso lo puso mal", llamese roñoso a cualquier mamífero que haga algo que a mi madre no le gusta. Con humildad digo que hasta yo he entrado en esa categoría...
Pero volviendo a la tragedia, habían cambiado el inodoro. El gran inodoro. Yo estaba orgulloso de ese inodoro. Si ustedes, estimados lectores, supieran las cagadas que aguantó ese inodoro derramarían lágrimas de solo leer estas líneas. No importaba si además arrojabas papel higiéncio, cabellos, chicles o cualquier otra sustancia mas o menos hidrodegradable, siempre pasaba.
Hace varios años, durante una asado, fue asediado por salvajes que no mostraban el menor aprecio por el trono ajeno. Cuando tiré la cadena, escuché un pequeño ruido, pero el inodoro se portó impecablemente y con mucho esfuerzo pasó lo que tenía que pasar.
Durante mi vista a Turquía tuve una discusión con amenos lugareños sobre si sus baños eran mejores que los nuestros. Aludieron higiene y mejor postura del usuario. Pero yo lo defendí a muerte. "Yo tengo un inodoro que no se atasca nunca...", dije nostálgico con una sonrisa de oreja a oreja.
Miré con desprecio el nuevo espécimen. Tenía su propia mochila con agua y el botón para tirar la cadena carecía de función. Traté de usarlo, no tenía alternativa, pero no era lo mismo. Ni bien terminé apreté el botón antiguo como un reflejo de mi infancia. Nada ocurrió. Se me partía el corazón mientras buscaba la palanca en la mochila y luego aproveché el lavatorio para lavarme la cara y disimular mis lágrimas.
Salí del baño y continué caminando hasta el depósito. Allí le encontré, partido en dos, su cadáver a la interperie sin ningun tipo de misericordia.
Me paré frente a él y lo miré por última vez. Sabía que no me atrevería a pasar de nuevo por ese lugar.
Entonces, respiré profundamente y le hablé:
Adios, querido compañero, me acompañaste en las buenas y en las malas. No te importaban mis berrinches, ni los días que te evitaba, ni los que te usaba en exceso. Siempre estabas ahi cuando te necesitaba y permanecerás por siempre en mis recuerdos.
domingo, diciembre 16, 2007
Elevacion
Las luces se apagan y contemplo el arte de combinar los sonidos. El tic tac del reloj ralenta y pierdo la noción del tiempo. Cruzo las piernas, siento que mi cuerpo se quiebra y el espacio se funde a mi alrededor. Mi perspectiva sale de mi ojo, veo la silueta de un hombre inmóvil y gradientes de colores que contrastan con la uniformidad del medio.
Quiero cambiar el color. Busco simetría, invariancia ante iluminaciones. Percibo temor, una lucha inminente, el color contra el no color. Lucho contra mi lucha. Pierdo la necesedad de simetría, y luego la obtengo.
Los colores comienzan a fundirse, desde afuera y hacia el centro. Alcanzo una perspectiva ilimitada y veo mis limitaciones. Concibo una guerra secreta retroalimentada entre hombre, entre mujeres y entre objetivos.
Me elevo aún más hasta sentirme en el fondo. La música ya no suena, resuena. Pierdo los sentidos, dejo de ver, dejo de oir. El color es homogéneo y la silueta resalta en el medio.
No la veo, no la necesito ver.
Los hombres han dejado de ser hombres. Las mujeres han dejado de ser mujeres. Los objetivos han dejado de ser objetivos. Me he elevado. Ahora yo soy yo.
Quiero cambiar el color. Busco simetría, invariancia ante iluminaciones. Percibo temor, una lucha inminente, el color contra el no color. Lucho contra mi lucha. Pierdo la necesedad de simetría, y luego la obtengo.
Los colores comienzan a fundirse, desde afuera y hacia el centro. Alcanzo una perspectiva ilimitada y veo mis limitaciones. Concibo una guerra secreta retroalimentada entre hombre, entre mujeres y entre objetivos.
Me elevo aún más hasta sentirme en el fondo. La música ya no suena, resuena. Pierdo los sentidos, dejo de ver, dejo de oir. El color es homogéneo y la silueta resalta en el medio.
No la veo, no la necesito ver.
Los hombres han dejado de ser hombres. Las mujeres han dejado de ser mujeres. Los objetivos han dejado de ser objetivos. Me he elevado. Ahora yo soy yo.
martes, diciembre 11, 2007
Sobre la posibilidad de cambiar el pasado...
Si un hombre tiene la posibilidad de viajar en el tiempo, podría viajar al pasado y matar a su propio abuelo antes del nacimiento de su padre. Si su padre no nació, el tampoco nació, y si él no nació, ¿Quién mató a su abuelo?
Paradoja básica sobre viajes en el tiempo
Estaba pensando en la paradoja de lviaje en el tiempo, pero desde un punto de vista antiparadójico, por contradictorio que suene. Supongase que le digan a usted, lector de mente pulcra... que cambie un suceso a elección, un punto en el espacio de configuración que involucre al espacio tridimensional y al tiempo mismo. Digamos que le exhortaran a modificar este evento arbitario y que luego repare todas sus consecuencias.
Yo creo que la paradoja es formulada por la imposibilidad del ser humano para asimilar esa fina estructura fractal.
Hay quienes solicitarán permiso (o no) para disentir acerca de esta imposibilidad. No se preocupe, se lo permitiré.
Mas lamentablemente insisto que son sus ojos los que no tienen suficiente resolución. O tal vez será precisión?
Bah, no me importa discernir sobre su existencia.
"Sea una existencia..."
Me importa su estado, un ejemplo sencillo sería considerar dos posibles estados: prendido o apagado. ¿Cuántas lámparitas tendría la red fractal del tiempo? ¿Y de cuántos tamaños distintos? Vale, vale, tal vez esta apreciación se acerca a una teoría del caos. Porque reemplazar una sola lamparita cambia la señal de salida. Siendo la salida el nodo de la red que se fija como punto de apoyo para medir, comparar. Continuando con la analogía nodal se observa una limitación en el número máximo de puntos fijos que se pueden tener sin cortocircuitar la red.
Piense entonces en como rediseñar la red una vez cambiado el estado de la lamparíta. Tenga en cuenta que una solución completa del problema abarcará cualquier nodo disponible. Seguramente, querido lector, usted no podrá resolver este problema. Tampoco piense que una máquina podría hacerlo puesto que el problema no es el tiempo que lleva reparar el tiempo, valga la ironía, sino nuestra concepción de lógica bidimensional del tiempo como una red. La misma concepción que le transmitimos a una máquina.
Tal vez algún día las máquinas aprendan a crear sus propias ideas sin temor a contradecir a las grandes maquinarias del pasado. Pero por ahora tenemos que contentarnos con nuestra propia independencia.
¿Existirá algun ente que sea capaz de matar a su propio abuelo?
Tal vez la pregunta este mal formulada, y la propia implicación de existencia elimine todo tipo de parentesco. O tal vez la acción de matar carezca de sentido ante quien ve los relojes antihorarios.
Una linea de razonamiento similar terminará eliminado los signos de interrogación de la pregunta y si me descuido, hará lo propio con este relato, asi que no ahondaré más al respecto.
Me contento con haber dejado abierta la discusión sobre las consecuencias de un cambio en la historia. No llego a ninguna conclusión categórica ni a la matemátima necesidad de decir "he probado..." . Tampoco intuyo que exista un ser capaz de cambiar todas las lamparitas a la vez. Pero cabría preguntarse. ¿No? ¿Y si existiese tal ser? (En el concepto intuitivo de existencia, claro está.)
Quiero concluir con una historia que me contaron una vez cuando era chiquito...
Un campo de hortalizas se veía afectado por una terrible sequía que se prolongó por semanas. Si la sequía continuaba un día más toda la cosecha se perdería. A las 11:59 Pedro salió de su casa y miró el cielo despejado con aire desanimado. Mientras tanto, en el laboratorio climatológico observanan la precipitación en un globo aerostático sobre la estratósfera. El climatólogo miró los instrumentos y no detectó ni una gota de lluvia.
Concluye soberbiamente que en los próximos dos minutos no caerá ni una gota al suelo puesto que desde el detector hasta el suelo una gota de agua tarda dos minutos en caer.
A las 12:00 Pedro eleva sus manos y recita una plegaria, pide por la salud de sus hijos y del futuro del ganado, implora por lluvia.
A las 12:01 cae una gota de lluvia y comienza un temporal que salva la cosecha.
El climatólogo sorprendido por la lluvia, revisa sus mediciones, se había equivocado, el detector mostraba presencia inminente de lluvia. Se sorprendió, se sintió confundido.
Lo que resultaba particularmente extraño puesto que él nunca se confundía. Se había equivocado. ¿Se había equivocado?
¿Ocurrió una coincidencia perfectamente explicable con la ciencia y la lógica que dominamos hoy en día?
¿O un ente externo a este espacio de configuraciones cambió el pasado y modificó todas sus consecuencias sin dejar anomalía?
Tal como dije antes, no intento responder nada sino que tan solo me divierto preguntando.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)